miércoles, 11 de abril de 2018

MARATÓN DI ROMA



Como en todas las familias, unos meses antes de la navidad, son mese de preparativos, de pensar y de buscar el regalo ideal.
Este año mi hermana ay yo queríamos buscar un regalo que fuera diferente y especial para David y Pablo.
Así que sin perder mucho tiempo pusimos nuestras cabecitas en funcionamiento a toda pastilla.
Entre las diferentes opciones que teníamos creímos que esta sería la mejor.
Nuestros queridos maridos siempre están hablando de las muchas cualidades que tiene el deporte, de los distintos deportes que practican o que les gustaría practicar.
Cuando tienen la oportunidad, que es poco  y esta vez wasap ha venido ni que pintado, para compartir informaciones diversas sobre zapatillas, rutinas de entrenos y demás cosas diversas.
Bueno que me lio….
Yo a mi marido siempre le he oído hablar de lo que le gustaría correr carreras en diferentes ciudades europeas. Y mí querido cuñado tres cuartos de lo mismo.
Se nos ocurrió…… regalar una carrera en una ciudad Europea.
Sin dudarlo mucho nos pusimos a mirar fechas de diferentes carreras y que nos cuadraran con nuestros 4 turnos de trabajo de lo más variopinto.
Roma y Paris fueron los lugares que estaban dentro de nuestro calendario.
Pero no podía ser una carrera cualquiera, tenía que ser una  MARATON
La opción ganadora fue la maratón de Roma (las inscripciones de Paris ya estaban cerradas a principios de Diciembre)
No sabíamos en el berenjenal en el que nos metíamos.
Todo tenía que suceder sin que ellos se enteraran de nada, di que gracias a amigos como Sandra y Cesar fue mucho más fácil, gracias chicos.
La cosa no fue nada sencilla, aquí las nada entendidas en carreras maratonianas, no sabíamos que para poder realizar las inscripciones era necesario mandar justificantes médicos, así que nuestros médicos de cabecera y la última revisión de empresa nos ayudaron en nuestra hazaña.
El plan estaba diseñado para que Papa Noel, les entregara primero un sobre que contenía una carta con una serie de pista, para que imaginaran su regalo, y una segunda carta que contenía el número de dorsal, los billetes de vuelo y la instancia en Roma.
Yo escribí la carta a mi cuñado y mi hermana a mi marido.
Si os digo la verdad a ninguno de los dos les hizo mucha gracia el regalito.
De diciembre a Abril, no es tiempo suficiente para preparar una carrera de esta envergadura, y si a eso le añadimos trabajar, estudiar y en el caso de David 3 hijos.
El enfado duro “poco” ya que enseguida las llamadas telefónicas y los wasap fueron frecuentes para preparar entrenos, compras de zapatillas y comentar los resultados de las pruebas de esfuerzo.
Los días pasaban rápidos y sin darnos cuenta llego el día.



8 de Abril Roma
Con las primeras luces del día, los chicos se fueron hacia el coliseum lugar donde tenía lugar la salida y llegada de la maratón.

Nosotras quedamos a desayunar y estudiar los mejores puntos para poderles ver correr. El Km 19 y 37 serían los lugares elegidos.



El primero en aparecer fue David, Jaime lo acompañó unos metros corriendo al lado de su padre, le hacía muchísima ilusión, lo admira tanto.




Con unos minutos de diferencia llegaba Pablo, otro sprint para Jaime.
Mientras esperábamos a que llegaran, nos pusimos a animar a los corredores. Jaime le encantaba sacar la mano para que le chocaran y gritar sus nombres, el dorsal es un buen chivato.

Mientras nos dirigíamos al siguiente punto de la carrera, decidimos tomarnos un helado. Es tan difícil estar en Roma y no sentirte tentado a comerte uno o dos.


El Km 37 se encontraba en una zona en la que los corredores tenían que realizar un giro en la calle para tomar la avenida que les llevaría a su lugar de origen “El Coliseum”.
En este Km vimos su cansancio, el día no acompañaba para la carrera 22 grados y 37Km por una zona adoquinada y con muchas irregularidades en el terreno .
Solo quedaban 5 Km para el final.
Las zonas cercanas a la meta están masificadas de gente, todos queremos ver como entran victoriosos a la meta.
¡¡¡¡BRAVO CAMPEONES!!!!!


En las zonas habilitadas para recoger las mochilas, se crea un ambiente que no sé muy bien cómo explicar, una mezcla de satisfacción, mezclada de cansancio, hacen que se queden en el recuerdo, tantas imágenes.
A mi mente llegan imágenes de corredores tumbados en la calzada, pies descalzos que caminan sin dolor, abrazos eternos, risas de complicidad, lloros, llamadas telefónicas y como no, miles de cámaras guardando el recuerdo de un triunfo, una superación.
Pero todos con una medalla que rodea su cuello, por una hazaña realizada.




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