martes, 13 de junio de 2017

MAMÁ




¿Por qué son las mamas tan especiales?
¿Sera su olor que tranquiliza y serena?
¿Serán sus manos, que acunan y acarician?
¿Serán sus poderes mágicos? esos que utilizan cuando algo te ocurre y sin que les digas nada, adivinan tu pesar.
En realidad existen muchas clases de mamas.
Las mamas hadas, que tienen super poderes.  Las mamas bólidos que van corriendo de un lugar a otro. Las mamas dragonas, que cuidan y defienden a sus hijitos. Mamas Mozart son las mamas cálidas que con una voz dulce cantan y hablan a sus hijos.
O mama bicicleta, a la que le gusta el aire libre y no para quieta.
Mama gacela, son las mamas que están alertas incluso cuando se están echando la siesta.
Hay tantas clases de mamas….
Mi mama es una mezcla de mamas, es gacela, dragón, hada y bólido entre muchas otras.
No se cómo lo hace, yo la observo, la intento imitar, ¡Dios Mío! Que complicado, y mira que soy mama de tres. Gracias a su respaldo he podido hacer y conseguir muchas cosas de las que hoy tengo.

Gracias a su insistencia, perseverancia, tozudez y cariño, soy la maestra que soy. Gracias por tantas noches de compañía mientras estudiaba, reconozco que a esa edad las ideas cambian o no están claras del todo y se necesita a alguien que este a tu lado que te guié y ¿Por qué no? Que te pregunte la lección aportándote, confianza y seguridad.
Gracias a ella y a mi padre, tengo una hermana, una compañera de secretos, risas y aventuras.

Mi madre nos enseñó, la importancia de los hermanos, que son nuestros compañeros de juegos, peleas, de confidencias y de apoyo, nos enseñó la importancia de estar juntas aunque nos separen los km, somos capaces de tomar decisiones importantes y de apoyarnos en todos nuestros proyectos.


Mi madre, es una madre multiusos, si no eres capaz de planchar una blusa de mil puntillas, ella la deja como recién sacada de la tintorería.
Capaz de apañar su casa, hacer la comida y cuidar de mi pequeña mientras hace la comida, y todo sin despeinarse. ¡Que grande mama!
Son tantos los recuerdos y anécdotas que tenemos juntas.


Recuerdo tus palabras cuando me puse de parto de Jaime, yo me iba a Zaragoza echa un mar de lágrimas, y tú solo me repetías de que todo saldría bien. Y así fue.


O cuando te empeñaste de que fuera al hospital porque manchaba un poco y a las dos horas te llama con un lloro de fondo para decirte que Natalia ya estaba con nosotros. Madre mía, si ese día no te hago caso Natalia nace en casa.



Y lo largo que se te haría la noche del 15 de julio esperando la llegada de Teresa. GRACIAS! Por estar a mi lado en tantos momentos, y los que todavía nos quedan
Gracias por enseñarme a ser como soy

¡FELICIDADES MAMA!

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