viernes, 23 de junio de 2017

DISNEYLAND



Ya hace un año de nuestro viaje.
Hace un año viaje con mi familia al país de la magia, donde grandes y pequeños olvidan su edad y se sumergen en el país de la fantasía.
Cogimos el avión en el aeropuerto de Madrid Barajas- Adolfo Suarez, con Destino Paris. Allí nos esperaba un chofer que nos recogió junto con los amigos con los que realizamos nuestro viaje. Viaje para 8 y dos en las tripitas de mamas. Teresa viajo a Paris con siete meses metidita en la tripita de mama, y Pablo tan solo tenía cuatro meses en la tripita de su mama.
Durante nuestra estancia en el parque nos hospedamos en el hotel Santa Fe, inspirado en el fantástico mundo de Cars.


Durante nuestra estancia en el parque recorrimos, sus atracciones, rincones, personajes, música…. Disfrutamos de todo lo que podíamos disfrutar.
Nos embobamos de su cabalgata, donde gritamos y llamamos a todos sus personajes, agitamos nuestras manos durante todo el rato que duro. Nunca olvidare sus caritas de asombro donde los llamabas y no respondían porque se encontraban sumergidos en el hechizo de la magia, la ilusión y la inocencia de lo que son: niños.
Recuerdo la fuerza de intentar sacar la espada clavada en la roca, y los gritos: ¡Se mueve, ya se mueve!

El paseo por el castillo de la bella durmiente, disfrutando se sus preciosas vidrieras y recordando las escenas de una de las películas más bonitas de Disney.



Volamos encima de Dumbo, disfrutamos de ratatouille, de toy story, la casa de muñecas….
Disfrutamos tanto…





También visitamos los estudios, pudimos comprobar cómo han ido evolucionando los dibujos a lo largo de los años, como empieza a formarse los bocetos de las películas, desde las ideas iniciales hasta el resultado final.



Vimos los espectáculos de coches y de efectos especiales, una autentica chulada.
Los días pasaron volando, igual que lo pudimos hacer en el mundo de Aladino.


Pero sin duda el espectáculo de luces y sonidos de la noche, es el broche de oro del parque, esa música que te transporta a la niñez, al recuerdo de una época que ahora nos toca volver a revivir con nuestros hijos.
Sabemos que volveremos, para que Teresa pueda disfrutar junto con sus hermanos y papas del país de la magia, y así volver a tener la esencia de niños, que es la esencia que nunca debería de borrarse. 


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