lunes, 3 de abril de 2017

LA IMPORTANCIA DEL GATEO EN EL DESARROLLO DEL NIÑO


 La importancia del gateo muchas veces pasa inadvertida para los padres.
La verdad es que no se les da la suficiente importancia a esta etapa del bebe.
El gateo es básico para el desarrollo del cerebro. El gateo desarrolla la visión, tactilidad, habla, equilibrio, manualidad, orientación y la propiocepción además de otras importantes funciones.

Actualmente los bebes pasan de estar en el parquecito, a ponerse de pie y esto tiene unas repercusiones en el niño. Los bebes apenas se arrastran, ni gatean lo suficiente.
El gateo constituye un gran avance para los bebes, a nivel neurológico y de coordinación. El gateo prepara al niño para posteriores aprendizajes, especialmente para el aprendizaje de la lectura y escritura, al igual que le permitirá tener mayor autonomía, así podrá desplazarse con mayor seguridad y libertad.
Os voy a dar una serie de argumentos  que afirman la importancia del gateo en el desarrollo de los niños:


A nivel corporal:
  El gateo desarrolla la estructura de hombros, codos, muñecas, rodillas y tobillos al estirarse-sentarse-gatear-sentarse-gatear-estirarse e intentar ponerse de pie.
  Al pasar por diferentes terrenos y tocar diferentes texturas, el gateo desarrolla la sensibilidad táctil de los dedos y la palma de la mano que le facilitará en un futuro el agarre de objetos pequeños como el lápiz al escribir o pintar, o el tocar instrumentos de cuerda o viento.
 La maduración de la motricidad fina (manos-dedos) pudiendo coger objetos con el dedo pulgar e índice de manera simultánea (tipo pinza). Este movimiento es la base para que el niño, a la larga, coja correctamente el lápiz en el inicio de la escritura en su etapa preescolar.
 El gateo armónico y continuado proporciona al bebé una capacidad respiratoria superior que cuando está inmóvil, lo que aumenta la oxigenación de su cerebro, y también facilita su capacidad respiratoria para cuando empiece a balbucear o hablar.
  El gateo obliga al movimiento simultáneo del brazo y la pierna contrarios, situación que favorece, a nivel neurológico, la interrelación hemisférica  que conecta ambos hemisferios. Recuerda que cada hemisferio cerebral controla los movimientos de las extremidades del lado opuesto. Por tanto, a más gateo, la velocidad de interconexión entre hemisferios (intercambio de información) será más rápida y eficaz. 

A nivel visual:

  Al querer llegar al lugar donde hay un objeto de su interés, y luego cogerlo, le obliga a la coordinación óculo-manual (ojo-mano).
  El gateo es una clave de operaciones cerebrales muy sofisticadas, igual que la lectura y la escritura, y ofrece una gran oportunidad para sentar las bases del proceso de lateralización(determinación de la dominancia manual, ocular, auditiva y podal) que finaliza alrededor de los 6 años.
  Además, ejercita cuatro aspectos importantes en la visión:
  Ejercita su visión binocular: el cerebro utiliza las imágenes que recibe de cada uno de los dos ojos y las fusiona en una sola imagen más completa. El sistema es el mismo que cuando hacemos una foto panorámica de un paisaje: retratamos el paisaje haciendo dos fotos consecutivas y luego, una vez reveladas, las juntamos solapando los elementos comunes (árbol, casas…) para obtener en un mismo plano una panorámica de este paisaje mucho más extensa.
  Desarrolla con gran intensidad la visión estereoscópica, es decir la visión tridimensional que permite apreciar los volúmenes (como ocurre cuando te colocas las gafas especiales en las películas en 3D).
 Se estimula la convergencia y la acomodación, que permiten saber a que distancia está un objeto y focalizarlo correctamente (como en una cámara fotográfica). Así el niño puede saber, por ejemplo, lo profundo que es el espacio que hay entre el sofá y el suelo. Este cálculo le permite intuir si es peligroso bajar de cara o es mejor girarse y apoyar primero las piernas en el suelo. La convergencia y la acomodación posibilitará en un futuro ver con claridad, facilidad y rapidez las cosas que están cerca (en su mano, las letras pequeñas de los cuentos, y las letras o dibujos de su libreta), así como las cosas que están lejos (las letras o dibujos de la pizarra que ha de copiar), alternando ambos focos sin problemas. Por otra parte, saber a que distancia están los objetos y su volumen, le permitirá poder cogerlos mejor y encajarlos con precisión en lugares determinados. Por ejemplo, los puzzles, juegos de encajar elementos/formas, meter y sacar cosas de los cajones que ya ha aprendido a abrir con facilidad, etc.
  Potencia la visión periférica, que es la que nos permite orientarnos en el espacio, informándonos de los movimientos en el entorno. Este tipo de visión es fundamental para los deportes de equipo al tener que controlar en qué posición se encuentran los compañeros más cercanos o apropiados para pasarles la pelota (fútbol, balonmano, etc.). También le será muy útil en el futuro, por ejemplo para conducir, ya que tendrá que controlar no sólo su vehículo, sino también los que le rodean. Un sistema visual eficaz y rentable, será el resultado del perfecto equilibrio entre la visión periférica y la visión central.






Cuando grabe esté vídeo, estábamos iniciándonos, como veis llora porque no le gusta, se cansa.Fase de reptación. Ahora es una campeona en ir hacia atrás.  ¡Animo Campeona!

Hay que dejar que gateen libremente.
Es típico, que los niños que se ponen de pie sin tener desarrollado todo el sistema se queden como confundidos, mirando a  su alrededor, se asusten por no lograr mantener la posición tan perturbadora, bajan al suelo y pasen una nueva temporada gateando.
Cuando el sistema de funciones neuronales  este lo suficiente maduro por si mismo o estimulado, el propio niño se pondrá de pie.
Los primeros pasos suelen aparecer alrededor del año, aunque mis hijos lo hicieron sobre los 14 y 15 meses, ya que estaba completamente prohibido a cualquier miembro de la familia cogerlos, ponerles de pie y ayudarles a dar sus pasitos. Cuando ellos estuvieron preparados e hicieron todas las pruebas posibles, un día se sujetaron de pie y caminaron.
Enseguida te das cuenta cuando va a ocurrir, ellos experimentan y prueban con seguridad y sin miedo. Tampoco pasa nada si el niño alterna gateo y bipedestación, sino que esta técnica acelera la organización del cerebro.
Es normal que cuando coloques al niño en posición de gateo, llore, y no le guste, pero cuando descubra la de cosas que puede lograr hacer y conseguir sin tu ayuda cambiara de opinión .
Gatear es una actividad maravillosa y fantástica.



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